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Libros para gestionar las rabietas

Sentir rabia es como tener una gran nube negra en la cabeza. ¡Una nube llena de rayos y truenos! Pero, tranquilos, aquí os dejamos cuatro libros con los que los pequeños entenderán qué les está pasando y cómo controlarlo.

10-02-2022

Libros para gestionar las rabietas

Entre los 18 meses y los 4 años de nuestros hijos la casa se va llenando poco a poco de una mezla de llantos, gritos y pataletas. Llegan las rabietas. Y es que hay un momento en que nuestros peques se resisten a un "no" o a una orden. En definitiva, a no salirse con la suya.

Eso bien lo sabe Pepo que ahora que ha crecido, cree que su mamá se enfada mucho más que antes, pero es que Pepo no quiere hacer nada de lo que ella le pide: recoger, bañarse... y va notando como él también se va enfadando cada vez más y más hasta no parar de gritar. Pepo tiene una rabieta es un cuento de pequeño formato, en mayúsculas y contado en primera persona por el protagonista de la historia. ¿Cómo consigue el pequeño calmar ese enfado? Pues con amor, mucho amor de mamá. 



Y ya sabéis que las emociones de Gastón siempre están a flor de piel y en ¡Tengo una rabieta! descubre que hay días en que las cosas no son como él quiere y eso le molesta muuucho: que llueva cuando quiere salir a jugar, tener que caminar para ir al cole, bañarse y luego tener que salir se agua cuando se lo está pasando pipa o cuando no puede ponerse los calcetines él solito. Entonces, cuando se le pone una nube negra en la cabeza cierra los ojos y respira profundamente para calmar la rabia.


La que también está pasando un día horrible es Bárbara. Primero tiene un problema con los calcetines. Luego, en su plato aparece un guisante con una pinta rarísima. Después tropieza por la calle... Así que va enfadándose cada vez más y más, hasta que Bárbara tiene una rabieta que se posa sobre ella hasta que no le deja ver nada de nada. ¿Qué puede hacer para librarse de ella? Una historia divertida para borrar el enfado con una sonrisa. 



A la pequeña protagonista de este cuento no le dejan sacar la lengua, como el camaleón; ni sorber por la nariz, como los cerditos; ni comer con las manos, como las ardillas; ni dormir el día entero, como el perezoso; ni eructar, como su hermano pequeño. Y se queja: ¡No me dejan hacer nada!. Pero ella sabe muy bien como poner al mal tiempo buena cara.






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